La importancia de aprender a escuchar más y hablar menos

¿Por qué escuchar?

¿Cuantas veces la habremos “liado” por hablar de más? ¿Cuantas veces podríamos haber aprendido muchas más cosas por el simple hecho de haber escuchado correctamente? Hace poco hice escribí un post acerca de la importancia de escuchar más y hablar menos pero pienso que es fundamental para avanzar en todos los aspectos de la vida, por lo que voy a intentar profundizar más sobre este tema, tras leer “El arte de saber escuchar” de Francesc Torralba.

El saber hablar y expresar nuestros sentimientos es un habilidad que tenemos y que utilizamos día a día. Siempre se le ha dado mucha importancia a las habilidades de comunicación, de diálogo y así como de presentación en público.

Sin embargo, la habilidad de escuchar nunca se le ha dado tanta importancia, tratándola como si fuese una habilidad innata, y que por lo tanto todos nacemos con ella. Como decía es una habilidad, por lo que no todos tenemos, es más, solo unos pocos consiguen dominarlo.

Pero realmente, la mayor parte de nuestro aprendizaje se adquiere escuchando, así demás de otros beneficios que comentamos como son el respeto y la madurez que muestras a la otra persona.

Piensa cuántas veces te has puesto a hablar de tu vida y cuántas veces te has parado a escuchar detenidamente lo que te están contando. Todos tenemos la tendencia natural de hablar de nosotros al primer momento que podemos, pero, tenemos que controlar esto si realmente queremos avanzar y aprovechar las oportunidades que a veces nos da la vida.

Escuchar más y hablar menos puede suponer la diferencia entre el conseguir lo quieres o no, ya que aumentas tus oportunidades de aprendizaje. ¿Pero cómo conseguirlo?

¿Cómo conseguir una escucha activa?

Hay dos problemas fundamentales cuando alguna persona nos cuenta algo o confía en nosotros para desahogarse:

  1. Nos pasamos ese tiempo pensando lo que tenemos que decir.
  2. Sacamos nuestro punto de vista, con el típico “pues a mi me ha pasado tal”, “pues a mi me gusta tal cosa”, “a que no sabes que me ha pasado”. Estas preguntas se pueden hacer perfectamente, pero una vez que hayas escuchado a la otra persona. Cortarla para sacar tu punto de vista es una de las peores cosas que puedes hacer.

Simplemente, tenemos que mantener silencio, escuchar bien lo que nos cuenta, y luego cuando haya terminado, darle nuestro opinión, consejo o lo que sea necesario en ese momento. De esta forma la otra persona se sentirá escuchada, y te aseguro que a veces es más importante esto que lo que le vayas a decir después.

Todos podemos aconsejar, todos podemos decir nuestro punto de vista y nuestras opiniones, pero no todos sabemos escuchar correctamente.

En las relaciones, a veces con el simple hecho de escuchar a tu pareja, se pueden evitar grandes discusiones. Pero a menudo, solo nos fijamos en lo que nosotros queremos decir, y ahí está el problema.

Siempre me ha llamado la atención de está frase; ¿Por qué el ser humano tiene dos orejas, pero solo una boca? Pues… quizás para escuchar más y hablar menos.

A tener en cuenta;

Algunos “trucos”, ente comillas, por qué cuando lo veas pensarás, te darás cuenta de que se tratan de cosas básicas, pero que sin embargo, muy pocos lo aplican.

  • No pienses en nada cuando estés escuchando. Solo ESCUCHA.
  • A veces intentamos interrumpir para hacer ver a la otra persona que estamos escuchando o para darle feedback, sin embargo, quizás esa persona solo necesita que le escuches.
  • Mirar a los ojos. Te puede parecer algo muy lógico, pero pienso que ahí está el problema, a veces lo lógico o lo “super básico” lo olvidamos rápido.
  • Dar consejos si es necesario y nunca empezando con expresiones que te comentaba antes refiriéndote a ti. Enfócate en la otra persona.

Escuchar más y hablar menos… esa es la clave para lograr mejores resultados en lo que te propongas y eso incluye escucharte de forma efectiva a ti mismo.

Reflexión

Me gustaría terminar el post, con una reflexión personal. Si eres una persona tímida e introvertida, seguramente no hables tanto como una persona más social. Sin embargo, el no hablar lo suficiente, a veces te hace perder oportunidades y crear relaciones duraderas.

Vale, entonces, llegado a la conclusión de que escuchar, es más importante que hablar, sobre todo para adquirir conocimientos o para mostrar ser una persona atenta y madura. Sin embargo, como todo en esta vida, tiene que haber “cierto” equilibrio.

Limitarte a escuchar y a no decir nunca nada no servirá en absoluto. Es por eso que en lugar de un equilibro perfecto 50/50, me arriesgaría por un 65/35. Esta es mi opinión, por lo que no tiene por que ser así.

Quizás lo mejor es adaptarse a cada situación para sacar lo mejor de cada uno, tanto a nivel personal como profesional. Si una situación requiere que apliques más tus habilidades de comunicación, en lugar de escuchar, no hay ningún problema en eso. No todo tiene por que ser de una forma u otra. La clave está en poder adaptarse a cada momento, aprovechar los beneficios de ambas habilidades, y demostrar tus capacidades.

Entonces, ¿Te apuntas al escuchar más y hablar menos?

!Nos vemos en el siguiente post!

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