controlar el enfado

¿Cómo controlar el enfado antes de que te controle a ti?

Según como hayamos empezado el día, influye en gran medida en como va a trascurrir el mismo y en como serán nuestras emociones. Es por eso, que hay que darle la importancia que se merece a nuestras mañanas, para poder controlar el enfado en esos momentos más difíciles.

Hay que aclarar que enfadarse no es malo, lo que es malo es acostumbrarnos a estar a menudo enfadados y resentidos con todo el mundo. Es por ello que hay que saber cuando es necesario controlar el enfado, y cuando es normal y por lo tanto aceptable pasar por esta situación.

¿Por qué es importante controlar el enfado?

Puede tener consecuencias negativas tanto a nivel emocional como físico. Como decía, el enfado es una emoción normal y que forma parte de nuestras vidas, pero el problema aparece con las consecuencias que pueden surgir a raíz de estos momentos, de las malas decisiones que podamos tomar o del posible daño que podamos hacer a las personas que nos rodean.

Las peores secuelas que pueden dejar a nivel emocional son padecer ansiedad, depresión, intranquilidad y nerviosismo.

Poder soltar estas emociones y dejándolas de lado nos va a ayudar a mejorar tanto nuestra situación personal como profesional.

El enfado es un veneno que te oxida por dentro.

Enfado

¿Pero… cómo controlar el enfado?

Existen diferentes técnicas que pueden ayudar a controlar estos momentos y poder cambiar nuestras emociones rápidamente, para evitar todo lo que comentamos antes.

1. Respirar hondo

El control de la respiración es una de las mejores formas para controlar numerosas emociones negativas, entre ellas el enfado.

Seguramente lo hayas escuchado e incluso te lo hayan recomendado al estar en una de estas situaciones. También es posible que lo hayas infravalorado al pensar que no vale de nada. Sin embargo, es una de las mejores técnicas para poder tranquilizarnos y sentir alivio.

controlar el enfado

Conseguirás relajar tus pulsaciones debido a que el cerebro le llega más oxigeno. La mejor forma de hacerlo es cerrando los ojos y contando una respiración profunda de hasta 10 veces.

Con ello se consigue además reducir la impulsividad.

2. Muévete

En muchas ocasiones sentarse cuando se está enfadado, puede aumentar más nuestras sensaciones de ira y enfado, por lo que lo más recomendable es salir a dar un paseo o simplemente moverte por tu alrededor.

Hacer yoga o meditación, pueden ser una de las mejores formas para poder reflexionar en el motivo del enfado y por lo tanto tranquilizarnos.

controlar el enfado

3. Buscar soluciones

El enfado a veces surge cuando no logramos una solución a uno de nuestros problemas. Además, la ira y la frustración vienen producidas por problemas reales e inevitables en nuestro día a día. Con frecuencia, esta frustración es una respuesta sana a estas dificultades.

No todos los problemas tienen una solución, sin embargo, todos pensamos que cada problema tiene su propia solución y ahí es cuando surgen estos sentimientos de frustración, ira y enfado, al darnos de cuenta de que no siempre es así.

Por ello la mejor forma es no centrarnos tanto en la solución que pueda tener ese problema si no en el proceso de manejar y afrontar el problema.

4. El sentido del humor

El sentido del humor que tengamos dependerá en mayor medida para controlar el enfado. Es fácil, si eres una persona sonriente, que casi siempre está de buen humor es más difícil que te enfades por “tonterías”. Sin embargo si eres una persona a la que siempre está de mal humor y que no se ríe de absolutamente nada, seguramente acabes pasando mayor parte de tu días enfadado.

El humor tonto puede ayudar a calmar la furia incluso en los momentos de mayor frustración.

controlar el enfado

Hay dos advertencias para cuando utilices el humor. Primero, no intentes simplemente “reírte” de tus problemas. Utiliza el humor para ayudarte a afrontarlos de manera más constructiva. Segundo, no des lugar al humor cruel y sarcástico. Esa puede ser una forma de agresión no saludable.

5. Evitar tanto las personas como las situaciones tóxicas

Quizás esto sea el paso más importante para evitar caer, o al menos reducir este tipo de situaciones y emociones. Enfadarse es totalmente normal, pero como decía antes, no es bueno interiorizarlo ni acostumbrarse a ello.

Por eso, analiza tu entorno y observa las personas que te rodean. Recuerda que el entorno influye de manera significante en tu forma de ser y por lo tanto en tus emociones.

Aléjate de toda persona que te suponga un retroceso o problema para tus emociones y para tu propio bienestar.

A veces tienes que renunciar a personas, no porque no te importen, sino porque tú no les importas a ellas

Escribe un comentario